EL VERDADERO ESTADO DE PAZ

Podríamos decir simplemente que la Paz,  es el gran y más simple secreto de la felicidad. Cuando estamos en Paz, estamos en el presente, sin dejar que el pasado se interponga y que el futuro nos moleste. Cuando vivimos pegados a la memoria, es decir a todo aquello que ha sucedido, o vivir de la imaginación, soñando todo aquello que podría ser sin poner la acción para manifestarlo, es vivir en la no existencia, es vivir en estado permanente de tortura y sufrimiento.

Hay cuatro cualidades que se desarrollan cuando consigues ese estado innato de Paz. La primera, empiezas a sentirte amoroso sin razón alguna. No el amor que conoces, ese en el que tienes que enamorarte, sino solo una cualidad de ser amoroso, no solo con la humanidad sino con los animales, los árboles e incluso las rocas y las montañas. Tu cualidad de ser amoroso se extiende a toda la existencia. Conforme la Paz se activa en tu ser, tus instintos más bajos empiezan a transformarse. No pueden coexistir al mismo tiempo. No puedes enojarte con tanta facilidad como antes. Lentamente se vuelve imposible enojarse.

Ya no puedes traicionar, hacer trampa ni explotar de ninguna manera. Ya no puedes herir. Tu patrón de comportamiento  cambia con el cambio de tu conciencia en la frecuencia de la Paz. Se vuelven cada vez más lejanos, los sentimientos de frustración, derrota, tristeza, falta de sentido, ansiedad, angustia; todo esto se vuelve extraño a tu Ser, poco a poco.

Llega un momento en que aún si quieres enojarte encuentras que es imposible; olvidas el lenguaje del enojo. La risa viene con más facilidad. Tu rostro y tus ojos se alumbran con tu propia luz interior. Sientes que te has vuelto ligero, como si la gravedad fuera menos fuerte que antes. Pierdes peso, porque todas esas emociones – enojo, tristeza, frustración, engaño -, son realmente pesadas. Pesan en tu corazón y te vuelven duro.

Conforme el estado de Paz se asienta en tu ADN, sientes que te vuelves suave. Así como la risa es fácil para ti, las lágrimas también lo son. Sin embargo, esas lágrimas no son de tristeza ni de pesar; sino de alegría, de éxtasis; son lágrimas de gratitud. Dicen lo que la palabra no puede.

Cuando logras un verdadero estado de Paz, las lágrimas dejan de ser una expresión de dolor, desolación y sufrimiento, como hasta ahora las has utilizado, porque comprendes su hermosura cuando surgen como expresión del éxtasis.

Cuando logras el verdadero estado de Paz, encuentras expansión; te sientes cada vez más y más grande. No en el sentido del ego sino que tu conciencia se extiende, abarcando gente, tus manos se hacen más grandes al abrazar a gente lejana, las distancias se hacen pequeñas, aunque estén muy lejos, las estrellas están cerca, pues tu conciencia tiene alas. Y todo se vuelve tan claro y cierto que no surge la menor duda.

Conforme se desarrolla tu estado de Paz, es importante que estés consciente de que puedes crear mucha crítica a tu alrededor y que la gente te pueda decir que algo anda mal contigo. Porque para la humanidad es bien cotidiano que la gente sufra y esté triste, pero verte en estado sonriente, puede parecer algo loco y poco sano. Para la gente puede parecer extraño insultarte y que no reacciones y que simplemente digas “gracias” y sigas tu camino. Así que si estas cosas empiezan a pasar, puedes estar seguro de que vas por el camino correcto, directo a hacer de la Paz un estado permanente en tu vida. Pronto la gente con entendimiento, con experiencia, empieza a ver

los cambios en ti. Empiezan a preguntarte qué te ha sucedido, cómo te ha sucedido. Y es por eso que he comenzado esta campaña de volver la Paz una epidemia. Porque solo si logramos contagiar a muchos, los locos son aquellos que se exalten y sigan viviendo del pasado, hasta que lentamente se transformen o perezcan, porque forman parte de una especie que ya no es útil al planeta.

Conforme tu estado de Paz se haga más profundo, todas esas cosas empiezan a suceder: alguien te puede condenar, alguien puede creer que estás loco, alguien con algún entendimiento te puede preguntar  qué te ha pasado y cómo puede pasarle a él.

La Paz te mantiene centrado, enraizado, basado en tu Ser. No importa qué suceda alrededor. Te conviertes en el centro del huracán. Por eso, si aún no has comenzado el ciclo de 13 meses, hoy, en este día internacional que nos convoca a la Paz, nada mejor que comenzar.

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